martes, 11 de julio de 2017

Valparaíso en 1814

Vicente Pérez Rosales


La comunicación del puerto con El Almendral no era expedita, puesto que el mar, azotando en las altas mareas con violencia las rocas de la caverna llamada La Cueva del Chivato, cortaba en dos partes la desierta playa.

Entonces ahora, en los veranos, muchas familias de Santiago, por buscar expansión y mejor aire, trocaban las comodidades del aristocrático hogar, ya por las rústicas e incómodas ratoneras de sus casas de campo, ya por los no menos incómodos alojamientos que se procuraban en los puertos marítimos, a donde acudían a bañarse, a torear la ola, a ver barcos y a recoger caracolitos para regalar a las amigas a su vuelta a Santiago.
Y tenían razón de huir de tan poco higiénica población las gentes en los veranos.
En pos de respirar más puros aires, encontrábase entonces mi familia respirando el que en aquella época corría en el desgreñado Valparaíso: ambiente que, si entonces era hediondo, merece por lo menos el premio de la perseverancia, pues ha sabido conservar, sino aumentar, sus quilates hasta la época presente.
Nuestro Valparaiso comenzaba apenas en el año de 1814 a abandonar la cáscara que encubría su casi embrionaria existencia. La aristocracia, el comercio y las bodegas se daban la mano para no alejarse de la iglesia matriz; y el gobernador vivía encaramado en el castillo más inmediato, que era uno de los tres que defendían el puerto contra las correrías de los piratas. Lo que es ahora suntuoso Almendral. era a modo de una calle larga formada de ranchitos y del tal cual casucho de teja, arrabal por donde pasaban, para llegar al puerto, las chillonas carretas y las pocas recuas de mulas que conducían frutos del país para embarcar y para el escaso consumo de aquella aldea. Toda la playa, desde ese extremo al otro de la bahía. era desierto que sólo visitaban lasa mareas, y en el cual, en medio del sargazo y junto a algunas estacas donde los pescadores colgaban sus redes para orearlas, se veían varados algunos de los informes troncos de árboles ahuecados que llevan aún el nombre de canoas.
La comunicación del puerto con El Almendral no era tampoco expedita, puesto que el mar, azotando el las altas mareas con violencia las rocas de la caverna llamaba Cueva del Chivato, cortaba en dos partes la desierta playa. Recuerdo que la policía, para evitar los robos que solían hacerse de noche en aquel estrecho paso, colocaba en él, suspendido de una estaca, un farolito de papel con su guapa vela de sebo de a cinco el real. Con decir que los zapatos se mandaban a hacer a Santiago, basta para dejar sentado que, después de San Francisco de California, con iguales recursos, ningún pueblo de los conocidos ha aventajado a Valparaíso, ni en la rapidez de su crecimiento ni en su importancia relativa, sobre las aguas de los mares occidentales.
Entre los contados cascarones que mecían las aguas de aquella desierta bahía, sobresalía imponente, al mando del bizarro comodoro David Porter, la hermosa Essex, fragata norteamericana de cuarenta cañones, cuya alegre marinería en los cerros, y su no menos festiva oficialidad en los planes, daban a la dormida aldea un aspecto dominguero, lo cual por lo mismo que era bueno, no pudo ser de larga duración.
Habían ocurrido de nuevo al desastroso recurso de las armas la antigua Inglaterra y su altiva y recién emancipada hija Norteamérica. Buscábase sus respectivas naves en todos los mares para desplazarse, cuando, en medio del contento que esparcía en Valparaíso la estadía de la Exsse, se vio con espanto en la boca del puerto, aparecer en demanda de ella a la Phoebe y a la Cherub, dos poderosos buques de guerra británicos, que, a todo trapo, tiraban a acortar las distancias para cañonearla.
Hízose fuego desde tierra para indicar a los agresores, con los penachos de agua que lanzaban las balas de nuestros castillos, hasta donde alcanzaba nuestra jurisdicción marítima y el propósito de sostener nuestra neutralidad en ella, lo que parecieron comprender los ingleses, pues ese día y el siguiente limitaron su acción a simples voltejeos fuera de tiro de cañón.
Recuerdo que, en la tarde del 28 de marzo, cuando estaban en lo mejor vaciando algunas botellas en casa de las Rosales, algunos de los oficiales de la Essex que habían bajado en busca de provisiones frescas, el repentino estruendo de un cañonazo de ésta les hizo a todos lanzarse a sus gorras, y sin más despedida que el fantástico adiós para siempre del alegre y confiado calavera, saltar, echando hurras en su bote.
Muchas familias acudieron a los cerros, para mejor presenciar lo que calculaban que iba a pasar, y vimos que la Essex, aprovechando de un viento fresco y confiada en su superior andar, se disponía a forzar el bloqueo, ya que no le era posible admitir el desigual combate que se le ofrecía, cuando las naves inglesas, temerosas de que se les escapara la codiciada presa, la atacaron en el mismo puerto. Faltóle el viento a la Essex en su segunda bordada, quedando en tan indefensa posición que llegamos a creerla encallada, y allí a pesar de los disparos de nuestras fortalezas, para que los ingleses no siguieran su obra de agresión dentro de nuestras mismas aguas, fue la Essex despedazada y rendida.
Tal fue la primera lección de Derecho Público, positiva y práctica, que me hizo apuntar en la cartera de mis recuerdos la culta Inglaterra, pues ni siquiera dio después al amigo cuya casa había atropellado, la más leve satisfacción.

Recuerdos del pasado

domingo, 9 de julio de 2017

La Casa Historica del Castillo de San José


En 1687 el Gobernador José de Garro ordeno construir el fuerte principal de Valparaiso: el Castillo y la planchada de San José, sobre el cerro Cordillera.



La Marina conserva y trata de restaurar la histórica casa porteña del castillo de San José, que tiene en su estructura actual cerca de doscientos años. Desde sus corredores, y más aun desde la moderna terraza que extiende el predio sobre el cerro como un balcón que cuelga sobre Valparaiso, se domina la estación del Puerto y la Aduana y más allá todo el mar. Su subida principal es la calle del gran pendiente que se llama del Castillo y que parte de la Plaza Echaurren.
Hay también el la calle Serrano un ascensor que deja al turista en la alta plazoleta cercana.

El antiguo fuerte

El castillo o fortaleza de San José, ya desaparecido, debió tener en tiempos anteriores, otra casa más modesta construida con un siglo de anterioridad. Las incursiones de los filibusteros a las costas del Pacífico, y con ellas los asaltos de Davis y Sharp a algunos puertos chilenos y peruanos, pusieron en alarma al gobernador José de Garro, quien tomó medidas para defender el país contra nuevos asaltos de piratas.
Entre los fuertes que en 1687 ordenó construir , estaban el castillo y la planchada de San José, sobre el cerro Cordillera de Valparaiso y que sería el principal, porque junto al fuerte se levantaría la casa del gobernador. Vicuña Mackenna describía en una visión porteña de la época de 1700, las fortalezas que cubrían el caserío y el puerto con sus fuegos. Veíase - expresaba - los reductos de San Antonio de de la Concepción en ambas extremidades, y el vasto, si no majestuoso castillo de San José en el centro. Formaban sus almenas una especie de diadema de bronce alrededor de las alturas.
El viajero francés Frezier lo describió, en 1713, como castillo blanco, en la extremidad occidental del cerro Cordillera. Allí - decía - estaban la casa del gobernador, la capilla militar, la cárcel y los cuarteles. La salida de mar, que inundó el plan de Valparaiso el 7 de junio de 1730, fue acompañada de un terremoto. Muchas casas quedaron totalmente destruidas. 
El castillo de San José quedó transformado en ruinas. Dos grandes murallas fueron derribadas, cayó la obra de mampostería de la Planchada, la esplanada se desniveló y todas las escaleras de piedra quedaron tronchadas y reducidas a fragmentos. Sólo quedaron en pie, y en muy malas condiciones, la casa habitación del gobernador, la sala de armas y una que otra oficina.
Desde octubre de 1762 gobernaba a Chile el brigadier Antonio de Guill y Gonzaga. Hizo obras de paz y defensa. Entregó al corregidor Zañartu el puente de Cal y Canto, en Santiago sobre el Mapocho, y al ingeniero Garland y al capitán Ambrosio O´higgins, la difícil tarea de construir refugios en el camino trasandino.
Pero la noticia de la guerra entre España e Inglaterra lo había determinado a mejorar las fortalezas de Valparaiso. Pidió cañones al Perú y le mandaron varios para el Puerto. Para montar esa artillería había que reforzar las murallas de los fuertes y construir ciudadelas y cuarteles. Algo así como poner en pie de guerra a Valparaiso. Se buscaron trabajadores en toda la provincia y se mejoraron los salarios. La Mayor actividad se vio a mediados de 1763.

Los hornos de la Bala Roja

En abril de 1795, el gobernador Ambrosio O¨higgins mandaba construir, los fuertes de Valparaiso, parrillas de hierro con el objeto de habilitar la defensa por medio de la llamada bala roja. Esta era una bala de cañón que, antes de cargar, se calentaba al rojo cereza o al rojo blanco. en hornillos a elpropósito y se empleaba contra las poblaciones y, principalmente contra los barcos de madera, con el propósito de incendiarlos.
Acerca del origen de la bala roja existen varias opiniones, siendo la más acertada, la que de que los primeros en usarla fueron los polacos, que la emplearon en el sitio de Danzig en 1577 o en Polotsk. El padre Niel afirma que los franceses hicieron uso del mismo proyectil en el sitio de La Fere en 1580, Feuquieres atribuye su invención a los prusianos, que en 1678 incendiaron a Stralsund con sus balas rojas. Los ingleses pusieron fuego en ellas a las baterías flotantes españolas, durante el sitio de Gilbraltar en 1782. Tal era elo sistema que Ambrosio O´Higgins hacía adoptar en los fuertes de Valparaiso  en 1795, para que así, en caso de ataque, pudieran incendiar las embarcaciones enemigas con sus disparos. Las parrillas que él mando construir tenían tres pies de largo por un ancho de 27 pulgadas. Según algunos historiadores, la instalación había sido proyectada por el gobernador de Valparaiso, don Luis Alava. La fortaleza se dotó entonces de cañones de calibre 24. En esa época debió de construirse la casa del castillo que vemos hoy.
Es probable que siguió mejorando la casa, el primer gobernador de la Patria Vieja, comandante de ingenieros Juan Mackenna, ilustre militar irlandés que, al servicio de España, vino a America en 1795. Por acuerdo del Cabildo de Santiago se le designó, en octubre de 1810, para una comisión donde debía presentar un plan de defensa del país. Su informe causó impresión. En cuanto al castillo de San José, lo hallaba inadecuado como elemento efectivo de defensa. Tenía, como los fuertes de Valdivia y Corral, el defecto que podía ser tomado fácilmente por el enemigo, si se le atacaba por tierra, pues sus cañones apuntaban sólo al mar.
El 26 de enero de 1811, Mackenna fue nombrado gobernador interino de Valparaiso, por remoción del propietario, Joaquin Alós quien había sembrado el descontento contra la Primera Junta de Gobierno. Para deshacer esa atmósfera, Mackenna empleó sólo su afabilidad. La tradición no ha conservado más que recuerdos honrosos de su administración que dejó el 8 de septiembre del mismo año, cuando fue llamado a formar parte de la Junta de Gobierno.
Entre los años 1813 y 1814 el castillo fue reforzado por el gobernador Francisco de la Lastra, que alcanzó a ser Director Supremo en la Patria Vieja.

Visita de unos novios

En la noche del mismo día de la batalla de Chacabuco, más de 2.000 miembros del ejercito realista y 600 mujeres que les acompañaban llegaron a Valparaiso y se embarcaron en los buques realistas que rumbo al Perú. Otros dos mil quedaron en tierra deplorando el desastre. Muchos de estos, viendo que nos se les hostilizaba, decidieron buscar trabajos en la misma ciudad o en los campos vecinos.
Aquella noche del 12 de febrero de 1817, entre los fugitivos, descendía del antiguo Alto del Puerto - dice el historiador don Roberto Hernández - un arrogante jinete que era el célebre Rafael Maroto, mas tarde generalísimo del pretendiente don Carlos y duque de Vergara, y quien, por unos de esos extraños vuelcos de la suerte, vino a encontrar sepultura en Valparaiso en 1853, a la edad de 70 años.
Después de Chacabuco, Maroto venía recién casado con doña Antonia Cortés y García, chilena, quien a su lado, siguiéndole con bríos de verdadera amazona y con ese heroísmo sublime e irreflexivo de la mujer. Se apeó Maroto a la puerta del famoso castillo de San José, que en esos años caía a lo que es hoy la Plaza Echaurren, en forma de caracol o espiral que iba ascendiendo hasta la cumbre del cerro, en cuya falda existía la Planchada, nombre de una de las baterías a barbeta y que hoy viene a ser la calle Serrano. Conferenció allí apresuradamente con el gobernador don José Villegas, y después de haber hecho reposar por breves horas a su tierna compañera, se embarcó furtivamente con ella a poco después de las 12 de la noche, en la playa que daba al frente a la actual Plaza Echaurren.
El 16 de febrero de 1817 - cuatro días después de Chacabuco -, el último gobernador realista de Chile, Francisco Casimiro Marcó del Pont, era apresado en las cercanías de Valparaiso y conducido el mismo día al castillo de San José. Fue alojado prisionero en la casa del gobernador y enviado el 23 con una escolta a Santiago. Las autoridades lo dejaron marchar a Argentina, después de declarar en el proceso que se seguía contra Vicente San Bruno. Fue echo prisionero en San Luis, para luego pasar a la prisión de Luján cerca de Buenos Aires, en la cual murió en 1819.

Otros recuerdos
Diez días después, los patriotas se apoderaron en Valparaiso del bergantín Águila que habría de ser el primer buque de guerra de nuestra escuadra. Ya los patriotas habían ocupado las fortificaciones de Valparaiso. Para no dar alarma a los buques realistas que llegaran al puerto, se habían dado instrucciones de mantener izado, en el castillo San José, el pabellón que había flameado en los años de la Reconquista.
Ocurrió lo que tenía que esperarse. La tripulación del bergantín Águila de 220 toneladas, que entraba a la rada el 26 de febrero de 1817 creyó que Valparaiso se hallaba aún en poder de los realistas. Las autoridades patriotas se apoderaron fácilmente de la nave y, dotándola de 16 cañones, la alistaron para recorrer la costa. 
En noviembre de 1818 llegó a Valparaiso, en la fragata Rosa, Lord Cochrane, acompañado de su esposa, su hermana y sus dos hijos. La familia se hospedó por algunas semanas en la casa del gobernador, para ocupar después una de don Francisco Ramirez.
En 1822, siendo gobernador de Valparaiso don José Ignacio Zenteno, visitó el puerto la famosa escritora ingresa María Graham. Escribía en su diario: Hoy fui a pagarle una visita a la señora del gobernador Zenteno, dama que me recibió, cortésmente y mando a buscar a su marido. Este llegó inmediatamente, al parecer muy regocijado de poder exhibir las comodidades que había en el departamento en que fui recibida, y que mostraba un tapiz y una estufa, ambos de manufactura inglesa. 
Bernardo O´Higgins, después de la abdicación (23 de febreo de 1823) se dirigió a Valparaiso. El general Zenteno le hospedó en su casa. Allí conversó con Beauchef. Como a pesar de sus entrevistas con Freire, este mostró después cierta hostilidad, O´Higgins dejó el castillo y se trasladó a la casa del alcalde Boza, en el Almendral, donde permaneció hasta embarcarse para el Perú. el 17 de julio. En 1830, Freire, derrotado en Lircay, estuvo detenido en el castillo San José, desde el 28 de mayo hasta el 15 de junio, fecha en que se embarcó en el Constituyente para salir del país.
Cerca del castillo levantó, en 1843, el ingeniero mecánico Juan Mouat, el primer observatorio astronómico que hubo en Chile, el que a mediodía, con una bola que dejaba caer de cierta altura marcaba la hora oficial a los capitanes de barcos surtos en la bahía. El astrónomo miraba hacia las misma luna que alumbró en el pasado rostros próceres y finas siluetas de hermosas mujeres.

En viaje, N° 378, abril de 1965.

domingo, 7 de junio de 2015

La Isla de la Fantasía, Valparaiso




En Valparaíso existe un lugar al que sus asiduos participantes denominan “La Isla de la Fantasía”. No se sabe si este lugar ubicado en una de las quebradas del Cerro San Juan de Dios es llamado así porque el lugar físicamente es un oasis dentro de la sequedad de la geografía circundante; lleno de árboles y cascadas de agua que bajan quizás de qué lugar mucho más arriba y que dan gran frescura  para quienes llenan sus espacios, o bien, porque realmente se trata de un lugar, al parecer único en Valparaíso, en el que la gente gusta de juntarse porque sí, y de manera fraterna y alegre se alejan de todas las preocupaciones diarias para realizar uno de los actos más simples del ser humano y desprovisto de toda vanidad: cantar.
Pero no cantar cualquier cosa, sino aquello que caracteriza a este “puerto principal”: boleros, valses peruanos, tango y por sobre todo CUECA. Esta última, reina de aquellas reuniones, se apodera por largos momentos de la vida que allí se consuma. Es así como aparecen aquellas cuecas de antaño que muchos olvidaron o que no conocen, también la tradicional ”rueda” en que cada cantante o instrumentista interviene en esta verdadera disputa demostrando quién es el más “gallo”.
Así aparecen muchos elementos para la mayoría desconocidos: la rueda, la improvisación y mezcla de textos, la entonación, “la sacada”, etc., son elementos propios de una historia formada el fragor de la vida que vivía este desde los albores de la Independencia hasta la década de los años 70; bares, burdeles, prostíbulos y quintas, desarrollada por personas de diverso origen social y de diversos oficios formales y sobretodo “informales”, en donde la cueca era la “Gran Señora”.
Tomando en cuenta que la mayoría de la gente que participa de estos encuentros tiene como promedio 70 años y que hasta la fecha no han tenido la posibilidad de dejar registro de su experiencia musical, la grabación en vivo de algunas de estas jornadas dio mayor valor a este trabajo, en el que lo folklórico no es una búsqueda o una intención sino una vivencia.
El proyecto nació en la inquietud de sus tres coordinadores por dejar registrado y dar continuidad al quehacer musical y vivencial de este grupo de personas (sobre todo de la Cueca Porteña), y la reconstrucción de un pasado histórico-musical desconocido por la mayoría de los ciudadanos de Valparaíso y del país, ello como consecuencia del quiebre generacional y cultural después del golpe militar de 1973.por el término de la vida social y bohemia en el Puerto.
Actualmente los músicos y cantantes que participaron de la grabación formaron una Agrupación Cultural de igual nombre del CD, que persigue como objetivo difundir la cueca y la música porteña, a través de diversos eventos, y la búsqueda de espacios o circuitos, como locales y bares restaurantes donde rehabilitar el encuentro del ciudadano común con la música porteña.
Coordinadores: Aliro Nuñez, Juan Daniel Nuñez y Bernardo Zamora.
Teléfono: 09/2400379
E Mail: berninzky@hotmail.com


sábado, 23 de mayo de 2015

Muerte a bordo del buque El León, en Valparaiso



En 1756 dio por primera vez pábulo a las lentas impresiones del pueblo de la colonia el viaje del navío de registro llamado el León, por haber fenecido a su bordo y de una manera asaz romántica, uno de los más ilustres presidentes de Chile, don Domingo Ortiz de Rosas, conde de Poblaciones.
Cádiz aquel barco, fletado para Valparaíso y el Callao con un rico cargamento, el 14 de Diciembre de 1753, y después de haber vendido con provecho sus mercaderías en uno y otro puerto, se hallaba de nuevo en Valparaíso en los primeros días de Abril de 1756, de regreso a la Península, con más de cuatro millones de pesos en oro y en frutos por retornos. Componíase su carga de 3.260,560 pesos en caudales, de 40 mil libras de cacao, 150 mil de cascarilla, 442 de lana de vicuña, 200 de bálsamos medicinales del Perú, 225 de piedras besoares y 742 quintales de cobre y estaño, importando codo cuatro millones y doscientos mil pesos.
Sucedía que al arribar aquel buque a Valparaíso, el conde de Poblaciones (que fundó tantas como Valdivia) 50 estaba muriendo de años y de achaques, con sincero pesar de toda la colonia, pues fué hombre tan justo que en su residencia no se levantó una sola queja contra su memoria. Pero le salvaron las plegarias de su esposa y su devoción por San José, al decir de una crónica doméstica, poniéndolo en el punto de creerse capaz de un largo viaje no obstante su avanzada edad. Púsose en consecuencia en marcha en los primeros días de Abril y llegó a Valparaíso el miércoles santo 11 de aquel mes. Tres semanas más tarde el León desataba sus anclas, y con los anuncios de un temprano invierno se lanzaba intrépidamente hacia el Cabo.Habiendo salido de Valparaíso el 30 de Abril, el León, contrariado en su marcha por la inclemencia de la estación, no había doblado todavía el cabo a fines de Junio. Tanto era el rigor de la temperatura, que el día 26 de aquel mes fué preciso arrojar agua caliente a su aparejo a fin de maniobrar la jarcia,  rígida con los hielos. El anciano conde, a quien los alientos de volver a divisar la patria y su blando suelo habían aconsejado la temeridad deembarcarse en una estación tan avanzada, sucumbió en aquellas latitudes. A las 4 de la tarde del 28 de Junio expiraba casi
como un blanco sarcófago en una densa nevazón que en esos momentos en capotaba el mar y el firmamento. Seis horas después su cadáver era arrojado a las olas en medio de los gritos de ordenanza de la marinería:-¡Viva el rey! ¡Viva España!.
Desde aquella fúnebre noche el León tuvo una navegación comparativamente próspera. El 25 de Agosto avistaba las islas del Cabo Verde, y el 11 de Octubre entraba en Cádiz, después de una travesía de cinco meses y once días desde Valparaíso. Su viaje redondo había durado menos de tres años.

Un último corsario que no fue, en Valparaiso



Desde las atrevidas correrías de Lord Anson en 1741, habíamos cesado de buscar aquellas emociones de piratas y corsarios que hicieron de la vida de ribereños del Pacífico un continuado calvario durante más de un siglo. Más hoy ya no nos sería hallarlas, si hubiésemos de esperarlas, a bordo de piratas y corsarios extranjeros, porque el prosaico comercio, con sus simulaciones y ganancias, iba de ligera reemplazando los cañones por los fardos, los bucaneros por los contrabandistas, la audacia por el alquitrán, y los deslumbradores almirantes del Mar del Sur por los mugrientos alcabaleros de la playa.
Forzoso nos es desenterrar la vitalidad de nuestra tradición doméstica, ya casi del todo borrada de las playas que tuvo por teatro, y que, la movediza arena que las cubre, el viento a hecho cambiar de sitio o espacio en los espacios.
La última memoria que haya llegado hasta nosotros de la entrada de un buque enemigo a la rada de Valparaíso en el siglo XVIII (pues Anson se quedó solo a sus puertas), es la vaga que menciona el historiador Gay de un barco holandés de 50 cañones que intentó hacer allí un desembarco por el año 1734. Cuando el presidente interino, don Manuel de Salamanca (que más tarde murió de mercader en Santiago), fue según creemos, padre de la conocida benefactora de cien hombres para desalojarlo, supo que había largado, y en consecuencia, volviose a la capital, prueba de que el incidente no había tenido significación militar de ningún género. Tal vez el buque sospechoso era un simple contrabandista, en demanda no de soldados sino de mansos compradores.
Desde esa época transcurrieron veintidos años sin que se registrase en la bahía otras novedades que puramente mercantiles de la arribada y partida de los buques de registro.


Fuente de información: Historia de Valparaíso
                                       Vicuña Mackenna, 1936

viernes, 22 de mayo de 2015

El motín de Oyarce (Valparaíso 1852)


Después de la ceremonia popular i relijiosa, los invitados de la capital i del alto comercio, funcionarios capitalistas, industriales, jefes del ejército i de la guardia nacional, presididos por el entusiasta i siempre juvenil intendente de Valparaíso, el almirante Blanco Encalada, se reunieron en un suntuoso banquete preparado en el café de la Bolsa por el famoso epicúreo Maillard. I precisamente cuando el jefe de la provincia levantaba su copa para beber a la paz, al progreso i a la gloria de Chile, presentólese un ayudante con semblante demudado i díjole algunas palabras siniestras al oído.
Acababa de descubrirse una conspiración terrible en el cuartel de artillería. El sarjento retirado Oyarse, natural de Chiloé, hombre arrojadísimo e inquieto, que en esos días habia regresado del Ecuador, donde sirvió como oficial en la espedicion frustrada del jeneral Flores, concibió el diabólico pensamiento de apoderarse por un golpe de mano de todos los asistentes al banquete, aprisionarlos, i manteniendolos como rehenes, proclamar la insurreccion jeneral de la República, mal apagada todavía en el sangriento campo de Loncomilla.
Para ésto, una o dos compañías del batallón Buin, que guarnecían el cuartel de artillería a la subida de Playa-Ancha, debían tomar las armas a las 8 de la noche, i los artilleros sacar los cañones i abocarlos a la sala del banquete.
Por fortuna, un animoso soldado del Buin salto las paredes en el acto de poner en ejecucion el atrevido intento, dio aviso a la intendencia situada entonces en una casa arrendada de la calle Cochrane i de allí corrió un oficial a dar la alarma.
Pero el jeneral Blanco, léjos de turbarse por novedad tan tremenda, apuró la copa de la alegría i la confianza, i solo cuando no fue notado, se escapó del bullicioso recinto para dar sus órdenes.
Dos semanas mas tarde eran sentados en el banquillo de los ajusticiados, frente al cuartel de policia, el sarjento Oyarce, su hijo, cabo de artillería, el trompeta Cuevas, del mismo cuerpo, i un soldado de la compañía de cazadores del Buin.
Era el 14 de octubre de 1852.
Al marchar al patíbulo, a las once de la mañana, en medio de un inmenso oleaje de curiosos, una mujer se precipitó entre los sacerdotes que acompañaba a los Oyarce, padre e hijo. Era la esposa del sarjento revolucionario i la madre del infeliz mancebo de veinte años. Hubo una escena de desesperación indecible, pero los soldados condenados a la última pena, tomaron sus puestos i murieron como por lo común mueren los soldados de Chile: arrepentidos, pero heróicos. Oyarce, que era joven todavía, arengó al pueblo con voz severa encomendando la sumision a las leyes, i murio como verdadero bravo, cuando contaron al jeneral Blanco los incidentes del suplicio del aquel hombre, el ilustre marino se lamentó que hubiese sido forzoso sacrificar un corazon tan levantado



Fuente de información: De Valparaiso a Santiago
                                       Vicuña Mackenna, agosto 1877

Estación de tren en Valparaiso en el siglo IXX


En el sitio en que hoi se levanta estrecha, oscura, polvorosa, reclamando la escoba i el plumero cada hora, una mano de pintura fresca i reparadora todos los dias, la estacion central de Valparaiso, i al pié de los cerros que la aplastan, esistia, hace treinta años, el paraje nias ameno i- pintoresco de la fuerte pero prosaica Valparaiso. Era allí la Caleta, el nido de los pescadores, el lecho pedregoso en cuyas arenas ostentaban sus modeladas formas las Vénus nacidas de las espumas del mar, la Chiaga de Napoles. Propiamente, en esos años, Valparaiso se componia de tres ciudades : el Puerto, que 



era el alinacén; El Almendral, que era el hogar; la Caleta, que era el oasis i el jardin en medio de las arenas. Por ese rumbo encontraba tambien su frontera de granito la ciudad predestinada del Pacífico. Un espolon formidable que descendia desde el castillo que, a fines del pasado siglo, construyó contra los ingleses su paisano el baron de Ballenary (el ilustre presidente de Chile don Ambrosio O'Higgins), cerraba el puerto con un doble muro de basalto i de cañones. Nadie habria imajinado, a no tener la razon insana, que atropellando por aquella valla, habria labrado el injenio i el brazo del hombre la entrada i la salida casi única de aquel bullicioso emporio. Pero así sucedió en un dia de fé i de trabajo,-fuerzas vitales del pueblo que abren las montañas i encadenan los mares. El 1." de octubre de 1852 (dia memorable!) habíase levantado una especie de altar arrimado a las rocas, en el sitio que hoi ocupa la "Casa de las máquinas," en el centro del espolon que hemos descrito, i el obispo de Concepcion, don Diego Antonio Elixondo, bendecia en precencia de un pueblo conmovido, la primera piedra de la obra mas atrevida i mas importante que se habia emprendido en su época en la redondez de la América del Sud. El gobierno de la República, despues de una serie de esfuerzos mas o ménos infructuosos, i que ocupan un período justo de veinte años (desde 1842, en que Wheelright trajo los vapores del Pacífico, a 1852, en qLle se solucionó en teoría, el problenia de la practicabilidad.



científica del ferrocarril central), habia logrado organizar una sociedad por acciones, que debia producir aproximativamente el monto calculado de la obra, esto es, cinco millones de pesos. Desde luego, el gobierno suscribió por dos millones, tres jenerosos ciudadanos, don Matías Cousiño, don Josué Waddington i don Anjel Custodio Gallo (este último en representacion de su opulenta familia) avanzarian un millon i el resto lo daria el público. La ceremonia del 1." de octubre de 1832 consagraba, por consiguiente, dos hechos dignos de duradera memoria: la inauguracion de una gran obra pública nacional, i la inauguracion del espíritu de asociacion practica, casi desconocido hasta entónces en el país. La alegría fué jeneral, pero hubo presajios que la amargaron. Habíase grabado en la piedra de inauguracion esta leyenda: Perseverantia omaia vincet, i los tiros disparados a manera de salvas en la roca viva, partieron en dos la inscripcion. Por otra parte, el prelado que solemniza aquella consagracion, fué encontrado muerto en su cama al tercer da de la fiesta inaugurativa. Pero Valparaiso i el país estuvieron amaagados de una catástrofe de mucha mayor entidad en aquel preciso dia. 

Fuente de información:  De Santiago a Valparaiso
                                       Vicuña Mackenna, Agosto 1877

jueves, 21 de mayo de 2015

Coliseo de gallos, Valparaiso



Valparaiso contó con un coliseo de gallos, construido en las inmediaciones del Castillo de San Antonio en 1791, por el comerciante don Loreto Hinojosa. Se cobraba un real en peso por la entrada y, según una diligencia de fecha 24 de diciembre, que inserta el historiador de esa ciudad Roberto Hernández, aquel rancho ochavado, con techo de paja, tenía una gradilla para los asientos, su claraboya para la luz, y su tambor para los gladiadores, todo lo cual, concluido el privilegio de Hinojosa que era por dos años, tomolo el Cabildo, por su cuenta.
En octubre de 1794 se presentó un pedimento de don Antonio Dimas para un nuevo remate, y el 7 de julio de 1796 el Cabildo acordó proceder a una subasta pública del local.


Fuente de información:  Juegos y alegrías coloniales en Chile. Eugenio Pereira Salas

Plaza de Toros, Valparaíso


La plaza de toros de Valparaíso estaba situada en el sitio actual de la Plaza Victoria, antiguamente llamada Plaza del Almendral, eriazo que servía de alojamiento a las carretas, y que en algunas veces barría el océano en sus mareas. Se lidiaban también toros en la plazuela de San Francisco. El ingeniero francés Amadeo Frezier nos ha dejado una descripción del espectáculo taurino que le tocó presenciar en 1712, durante la fiesta del Rosario. "En los tres días siguientes - apunta el acucioso viajero - un particular dio al público una fiesta de corrida de toros que me pareció poco interesante, pues nada había que mereciera interesante, fuera de un hombre a horcajadas en uno de esos vigorosos animales, con espuelas armadas de rodelas de cuatro pulgadas de diámetro, según la moda del país. Estas corridas se efectúan en una plaza rodeada de escaños con tantos espectadores como habitantes hay, pues esta diversión les agrada mucho".



Fuente de información:  Juegos y alegrías coloniales en Chile. Eugenio Pereira Salas.

Canchas de bolos en Valparaíso



Se habían combinado en la entretención chilena dos tipos de juegos, los bolos y las bochas. El bolín fue reemplazado por una argolla de hierro bajo la cual debían pasar las bolas; en vez de emplear la mano para las jugadas se usaron mazos de guayacán, llamados sendejos, que servían para sortear las jugadas difíciles.
Los pasos eran, en realidad, los mismos, salvo agregados, entre otros, el juego de las guachas, de donde deriva el aforismo popular de "tirar las bolas a la raya", y que consistía en colocar éstas cerca de la raya sin acertar al aro. Un corrido popular expresa claramente este sentido: 

Los que son taúres a las bolas
ey andan de cancha en cancha
a ver si hallan un chambóm
para ofrecerle las guachas.

La autorización oficial del regente visitador entregó no sólo a la ciudad de Santiago sino a las diversas ciudades de Chile el derecho a subastar las canchas de bolos en beneficio de las obras públicas urgentes.
Valparaíso contó con cuatro canchas. José Guzmán mantenía la primera en la calle principal del Almendral: en el mismo barrio regentó otra Pedro Castro, mientras Manuel Pérez y Javier Jiménez animaban sendas diversiones en las vecindades de la Plazuela de San Francisco. La entretención provocó en el puerto disturbios y competencias de autoridades, entre otras ocasiones, en la fiesta de Nuestra Señora de las Mercedes, de 1793, en que los alguaciles suspendieron el juego porque bajo ese pretexto se habían introducido bolillos, cartones y otras de los envites prohibidos. El lamentable y sacrílego incidente terminó con la prisión de los contraventores.
El partido de Rancagua recibió de manos de Ambrosio O'Higgins, y por derecho fechado en Valparaíso, a 8 de noviembre de 1790, el permiso de subasta de las canchas. Se fijó el npumero en 20, repartidas en las siguientes localidades: 5 en Rancagua, 2 en Codegua, 1 en Mostazal, 1 en Angostura, 1 en Paine, 1 en Hospital, 1 en Maipo, 1 en Aculeo, 1 en Alto de Valdivia, 1 en San Pedro, 1 en Alhué, 1 en Machalí, 1 en Idahue, 1 en Parral, y 1 en Doñihue.
El principal animador de los juegos en esta región, fue don Francisco Nieto de la Fuente, que llenó de canchas el partido, con frecuentes muertes, robos y demás maldades. En 1796 los escándalos eran tan violentos que el subdelegado juzgó conveniente intervenir con las autoridades para remediar los males.
Meditando - dice el funcionario en su nota al Gobierno - cuáles serían los arbitrios más adaptables que debían tomarse para el remedio posible de estos males, encontré que convenía en muchas partes la destrucción de las canchas de bolas por ser estas unas casas y lugares en donde, ordinariamente reinan estas pecados y otros que omito...


Fuente de información:  Juegos y alegrías coloniales en Chile. Eugenio Pereira Salas

La toma de posesión de una quebrada en Valparaíso


Nos referimos en esta crónica a la fundación del primer Hospicio que hubo en Valparaíso, erigido por los frailes de San Francisco, en terrenos que les fueron donados por el general Rivadeneira. En el documento que se conserva en la Curia de Santiago sobre la ceremonia de toma de posesión de estos terrenos, ubicados en la quebrada, que entonces se llamaba San Antonio, y mas tarde se llamó San Francisco, se contienen algunos curiosos detalles sobre costumbres de la época. La entrega de estos terrenos la hizo el albacea del general Rivadeneira, su cuñado don Melchor de Carvajal y la recepción corrió a cargo del síndico de la Orden de San Francisco, capitán Francisco Díaz Agustín, corregidor del partido de Quillota.
Dice el documento de nuestra referencia: "Y con los testigos de uso fui a la dicha quebrada nombrada de San Antonio del Puerto Claro y estando en lo alto de ella, donde al presente está puesta una cruz, cogí al capitán Diaz Agustín, como tal síndico de la dicha religión, y a nombre de ella y de dicho hospicio, de la mano y le pacé por la dicha quebrada y le dí posesión de ella y en señal de tal posesión arrancó yerbas y dijo a los que allí en dicha quebrada que saliese de ella, con lo que dí la dicha posesión y la tomó real, actual, vel cuasi sin contradicción alguna".

Fuente de información: El Mercurio, Valparaíso, 4 de junio de 1961.

El Camino de las Carretas, Valparaíso


El primer medio que se empleó para transportar a Valparaíso los productos nacionales que desde el puerto partían al Perú, fueron recuas de mulas. Desgraciadamente, el auge del mineral Potosí donde las mulas eran indispensables para los laboreos, produjo un alza de precio tan considerable de estos animales, que todos los hacendados de Chile abandonaron la crianza de caballos para dedicarse a la de mulas.
Distintos gobernadores hubieron de elevar quejas al Rey por esta circunstancia que los dejaba sin remontas para el ejercito de Arauco, lo que les obligaba a traer caballos desde Tucuman. El capitán Gaspar Covarruvias, procurador del Cabildo de Santiago, representó a la corporación en 1687 que en todas las estancias del partido de Santiago, no había caballos para el ejercito. Esto hizo al Cabildo tomar la determinación, en reunión del 14 de noviembre de ese año, de obligar a todos los que tuviesen crianzas de mulas a mantener dos piaras de yeguas para la reproducción caballar.
La carestía de mulas, por una parte, y el ínfimo precio de los bueyes, por otro lado, determinaron el reemplazo de las mulas por carreta, y del camino por la cuesta de Zapata y Prado, por el de carretas por Melipilla.
Las carretas, pequeñas y con ruedas macizas, al estilo de las actuales carretas maulinas, partían desde las bodegas, subiendo por las lomas de Cerro Carretas, que derivó su nombre de ese hecho, hasta llegar a la Mesilla, explanada superior del cerro que hoy lleva este nombre, y, donde tenían el primer descanso. Desde el Cerro Mesilla el camino atravesaba las quebradas de San Francisco y de los Lúcumos para seguir hasta Peñuelas. Una parte de este camino fue reconstruido en 1866 para dar acceso a los polvorines, y por eso de le llamó Camino de la Pólvora.
Desde Peñuelas, el camino carretero seguía hasta Casablanca, que por aquellos años no pasaba de un simple caserío, cuyo centro era la casa blanca del cura. (Casablanca fue constituida en villa el año 1753). Luego el camino se desviaba hacia Melipilla, pasando por la cuesta de Ibacache, que deriva su nombre del maestre de campo don Juan de Ibacache, a quien se menciona por su valentía en el "Purén Indómito".
En Melipilla existía desde los tiempos del presidente García Ramón, un obraje de talares indígenas que producía paño para la tropa del ejercito y frazadas. De allí el camino seguía a Santiago, pasando por la selva de San Francisco, que por esta circunstancia se llama del Monte, y en seguida por Talagante, donde desde tiempo de los incas existían colonias agrícolas. En total el camino tenía 43 leguas, es decir 172 kilómetros y las carretas tardaban semanas, y en invierno mas de un mes en recorrido.
El camino de las cuestas, que a caballo podía hacerse  en tres días, fue convertido en carretera por el gobernador Ambrosio O'Higgins, Bajaba a Valparaíso por Las Zorras, en el otro extremo de la bahía.


Fuente de información: El Mercurio, Valparaíso, 11 de junio de 1961.

El servicio doméstico en el siglo XVII en Valparaiso



Pot los años del siglo XVII el "asiento" de un sirviente. como se decía entonces, se hacía por escritura pública y por lo general la duración del contrato era de un año. Estos documentos han permitido conocer algunos detalles de la forma en que se ajustaban las condiciones de los trabajadores domésticos hace tres siglos.
De tales, escrituras aparece que en 1666 doña Inés Monsibay, residente en Valparaíso, concertó a una "india ladina", llamada así porque hablaba español, en la suma de 20 pesos al año, obligaciones además a darle una pollera para todo el tiempo y a sacarle bula(*). (La bula se obtenía mediante una contribución de 20 pesos):
Tres años antes, en mayo de 1663, el alférez Juan Bautista Espíndola hizo el asiento de un indio de encomienda, es decir, dependiente de un amo a quien pagaba tributo, por treinta pesos al año, comprometiéndose a pagarle tributo personal, que era de seis pesos y a sacarle bula. Ese mismo año figura el capitán den José Vásquez asentado a un indio libre llamado Agustín, para que pescara en la bahía, a razón de treinta pesos al año y el compromiso darle una red nueva.

Fuente de información: El Mercurio, Valparaíso, 11 de junio de 1961


(*) El nombre bula procede del latín bulla, término que hace referencia a cualquier objeto redondo artificial, y en un principio se utilizaba para referirse a la medalla que portaban al cuello, en la Antigua Roma, los hijos de las familias nobles hasta el momento en que vestían la toga.

martes, 7 de abril de 2015

Ascensores de Valparaiso

Fuente de información:  Ascensores de Valparaíso
            Wikipedia
                                              Valparaíso, puerto de mis amores



Los ascensores de Valparaíso son una parte esencial de esa ciudad de Chile. Debido a lo empinado de los cerros porteños, se torna difícil y de larga duración la comunicación de varios sectores a pie o por otro medio de transporte colectivo, por lo que los ascensores cumplen con la función de comunicar rápidamente la parte alta de la ciudad con el plan, demorándose, la mayoría de ellos, no más de un minuto en su trayecto,a este medio de transporte se le da el nombre de ascensores funiculares.1
De los cerca de treinta ascensores que a partir del año 1883 funcionaron en Valparaíso, solo nueve de dieciséis siguen en funcionamiento a principios del año 2013, mientras que el resto permanece detenido; a comienzos de 2013 comenzarán las obras de restauración de los ascensores Cordillera, Lecheros, Larraín y Mariposas, mientras que aún existe un proceso de licitación para revivir tres ascensores que hoy en día se encuentran en ruinas: Santo Domingo, La Cruz y Las Cañas. Entre las razones para la desaparición o detención están las destrucciones por terremotos, incendios,derrumbes de cerros y la poca rentabilidad de algunos por la preferencia de otros medios de transporte como buses y colectivos.
Dieciséis de los ascensores de la ciudad fueron declarados Monumentos Históricos Nacionales. El ascensor Polanco fue declarado Monumento Nacional en 1974; los catorce restantes, el 1 de septiembre de 19982 y el ascensor Van Buren, en 2010.3
En el año 2008 la municipalidad Licitó la restauración del ascensor Reina Victoria en donde el Profesor DOMINGO ALBORNOZ profesor del Departamento de Diseño y manufactura de la Universidad Santa Maria Sede Viña Del Mar, de manera particular realizó la restauración y levantamineto planimetrico de la sala de maquinas al igual que el ascensor San Agustín.

                                               
Ascensor Artillería

Fuente de información: Wikipedia




El ascensor Artillería es uno de los 16 ascensores que existen en la ciudad de Valparaíso, Chile. Fue inaugurado el 29 de diciembre de 1892, entrando en funcionamiento casi un mes después. Está ubicado en el cerro del mismo nombre. Es actualmente el ascensor con mayor demanda de pasajeros en la ciudad y es de carácter privado.1
El ascensor Artillería fue el tercero que se construyó en Valparaíso. El vehículo en un principio era muy rudimentario, y mostraba un notorio desnivel en su trayecto al llegar a la estación superior, lo cual no era un gran problema para la población de la época.
Fue inaugurado el 29 de diciembre de 1892, pero en realidad fue puesto en marcha el 22 de enero de 1893, debido a que estuvo detenido por falta de agua para poder hacer funcionar la maquinaria.
A raíz del éxito que tuvo el ascensor su diseñador, Ernesto Onfray, presentó un proyecto para construir otro de estos aparatos para complementarlo y absorber la gran demanda de pasajeros. Inicialmente estaba proyectado para tener su estación baja en la calle Carampangue, a unos 80 metros de la Plaza Wheelwright, y la estación alta en la Avenida Playa Ancha. El proyecto fue presentado en 1902, pero fue desestimado optándose por la construcción de otra línea al lado del que ya existía. Es así como el 14 de febrero de 1908, se inaugura la segunda línea que es la que actualmente se utiliza.
Como la demanda de usuarios aumentaba dada la estratégica ubicación del ascensor, la Compañía de Ascensores Mecánicos presentó un proyecto de ampliación, el cual consistía en hacer cambios en el vehículo antiguo, regularizar el desnivel del trayecto y cambiar los carros existentes por unos de mayor capacidad, y que fueran más similares al ascensor nuevo. El proyecto tuvo problemas durante años, lo que además motivó a que el denominado "ascensor chico" estuviera detenido por mucho tiempo. Finalmente el proyecto pudo cumplirse, siendo inaugurado el 31 de octubre de 1914. Con esto definitivamente, se convertía en el único sistema de ascensores de la ciudad en poseer cuatro pares de rieles y dos salas de máquinas independientes.
El antiguo ascensor dejó de prestar servicios en 1968 ya que la demanda de público disminuyo, a raíz del traslado de la Escuela Naval Arturo Prat a su nueva sede en Playa Ancha. Con el paso del tiempo, el vehículo antiguo se fue deteriorando y los vándalos fueron diezmando su estructura sustrayendo partes y piezas.
Actualmente el ascensor constituye un hito urbano de gran preeminencia en la ciudad, siendo claramente observable dada la abierta explanada que otorga la Plaza Wheelwright a los pies del cerro Artillería. Es en este punto donde cambia la fisonomía urbana de Valparaíso, pues desde aquella plaza hacia el sector de Playa Ancha, el ritmo espacial cerro-plan cambia rotundamente, dando paso sólo a la Avenida Altamirano en el borde costero.2



Es el ascensor más panorámico de la ciudad. Su estación baja se ubica frente a la Plaza Wheelwright, a un costado del Edificio de la Aduana. Su estación superior se ubica en el Paseo 21 de Mayo, frente a la ex Escuela Naval, actualmente Museo Naval y Marítimo.2
El largo total de la trama vertical es de 175 metros y llega a una cota de 50 metros de altura,2 con una pendiente de 27, 5 grados y un desnivel de 80 metros.3 En un momento llegó a transportar hasta 50 pasajeros, siendo el de mayor capacidad en la ciudad.3 Actualmente la capacidad son 25 personas y el recorrido total demora alrededor de 80segundos.3
El terreno ocupado por la pendiente es de 2341 m², mientras que en el terreno plano es de 120 m². La estación superior ocupa 845 m² y la inferior 120 m².1
Sus rieles están apoyados en el mismo cerro, sin interrumpir su trama vertical que es directa desde la estación inferior a la superior.2
La estación inferior posee fácil acceso desde otro sector de la ciudad, además posee un kiosco en la entrada y una parada de buses a un costado. En cuanto a su arquitectura, la estación se presenta como una construcción típica de la ciudad, de calamina como recubrimiento exterior y otros elementos, como cornisas y ventanas de palillaje de madera.2
Fue declarado como Monumento Histórico Nacional el 1 de septiembre de 1998.

                                         
Ascensor Barón

Fuente de información:  Valparaíso



El Ascensor Barón posee un gran valor urbano al relacionar el plan con uno de los paseos miradores de mayor interés turístico en el sector oriente del anfiteatro. Este mirador históricamente formaba parte del primitivo camino a Quillota, que unía a Valparaíso con la Hacienda de las Siete Hermanas. Se ubica entre los 5 y los 35 metros sobre el nivel del mar. Tiene un largo de rieles de 75 m y un trayecto de 35 s .
Ubicado en el cerro homónimo, comunica la Avenida España (plan) con la Avenida Diego Portales (cerro Barón) además en su cercanía se encuentra laEstación Barón que conecta con el resto del área metropolitana.
Este fue el primer ascensor que funcionó con motor eléctrico, que reemplazó al antiguo sistema de balanzas de agua en el que se usaba una bomba para llenar un estanque de agua del ascensor en la estación más alta. El peso del agua hacía bajar el ascensor superior, que a su vez jalaba el inferior y lo hacía subir. Una vez abajo, la bomba trasladaba el agua hacia el carro en la estación superior nuevamente.
Estación Alta, avenida DIego Portales, Cerro Barón, al costado del mirador del mismo nombre; estación baja, avenida España con Avenida Argentina.



Ascensor Concepción

Fuente de información:  Chilecollector



Largo total trama vertical: 69 mts., Cota de llegada: 47 mts. con una pendiente de 46° Este ascensor es el primero en construirse en Valparaíso, en 1883, respondiendo a las necesidades de comunicación hacia la parte alta de la ciudad, producidas por la habilitación del Camino de Cintura a la cota 100 proyectado por Fermín Vivaceta en 1870. 
Nace por iniciativa pionera de inmigrantes europeos que se radican y colaboran en la urbanización de los cerros Alegre y Concepción. Actualmente se encuentran en uso, constituyendo la unidad inicial de un sistema de funiculares, y que representan una manifestación típica de Patrimonio Industrial asociada a la configuración topográfica de Valparaíso y a su desarrollo histórico-urbano.
El ascensor, está inserto en la trama urbana frente al edificio del reloj Turri, el cual constituye el elemento urbano más reconocible dentro de los hitos que contiene el plan de Valparaíso. Inicialmente, se componía de dos casetas de madera y sólo sus ruedas y rieles eran metálicos. Funcionaba a vapor. Hoy en día su fuente de energía es la electricidad.




Ascensor Las Cañas

Fuente de información:  Mrofilms



El ascensor Las Cañas no funciona en la actualidad.
No hay muchos antecedentes, pero 1950 los dueños del ascensor Las Cañas, era el Banco del Estado. El Banco por sus relaciones comerciales a través de sus clientes, se entero que se estaba planificando hacer llegar la locomoción colectiva al cerro y determinó vender.
El año 1972 lo compra el Sr. Piloski, dueño de la sastrería REX, una famosa y recordada tienda que estaba en Condell frente a la sastrería Inglesa. Quien a los pocos años, lo vendió a don Samuel Morgenstern.
En el año 1980, el ascensor tuvo un accidente por falla de material en el cable matriz (principal) y por falta de experiencia del maquinista, que no pudo controlar los carros y uno de los dos chocó en la estación de abajo. Los topes amortiguadores funcionaron bien pero igual el carro sufrió daño y se descuadró. Los pasajeros pasaron más susto que daños.
A mediados de los 80´, Don Samuel trato por todos los medios de reparar los daños y poner en funcionamiento el servicio, pero no pudo, ya que comenzó a tener dificultades administrativas y de gestión con la municipalidad de Valparaíso. Los motivos radicaban en que el municipio porteño al mando del entonces Alcalde Francisco Bartoluchi, intentó municipalizar todos los ascensores de las Ciudad, en especial el del Cerro Las Cañas.
Se cuenta que hubo varios intentos por frenar su caída y desaparecimiento. Se supo por ejemplo que alguien quiso comprarlo, para convertir la planta alta en un restaurante, por la hermosa vista hacia el plan de Valparaíso. Otro, que por la ladera hacia abajo, hacer departamentos pegados al cerro. Pero nunca se dieron los permisos para realizar algún proyecto arquitectónico que salvara el ascensor.

Fuente: http://www.ascensorlasca.neositios.com/historia


Ascensor La Cruz


Tal como dice su nombre este ascensor se encuentra en las laderas del cerro la Cruz (subiendo por la avenida Francia en el centro de la ciudad). La construcción de este ascensor fue aprobada en 1908 y estuvo en funcionamiento hasta el año 1992. Su cierre se debió a que no pudo competir contra la tarifa de los colectivos y al contar con una cuenta de luz muy elevada, su electricidad fue cortada y, desde ese entonces, comenzó su progresivo e inminente deterioro.
Entre los ascensores de Valparaíso que aún se pueden recuperar, este y el del cerro Las Cañas no fueron declarados como monumentos nacionales en 1998.
Es realmente muy desolador ver las "ruinas" de este medio transporte único en el mundo que se encuentra en un profundo abandono.




Ascensor Cordillera



De propiedad de la Compañía de Ascensores Mecánicos de Valparaíso fue construido en 1894. Se ubica entre los 5 y los 30 metros sobre el nivel del mar en el cerro Cordillera, con un largo de rieles de 60 metros.
Este ascensor une la calle Serrano del plan de la ciudad, con la plazuela Eleuterio Ramírez del cerro. Su tiempo de desplazamiento es de 30 segundos. Fue el segundo que se construyó en Valparaíso. El actual, corresponde a una reconstrucción, debido a que el original fue destruido por un incendio.
Se encuentra plenamente vigente y forma parte del circuito turístico de conexión con el Museo Lord Cochrane. El Ascensor Cordillera, segundo en antigüedad, pues fue inaugurado el año 1887, y el de mayor gradiente de Valparaíso; se presenta en el trazado urbano de la calle Serrano en todo su recorrido por el plan de la ciudad.
Gracias a ello posee un acceso bien definido y claro para el peatón que se dirige al Cerro Cordillera, en una calle de borde, es decir, en el límite entre el plan y el cerro mismo. Espacialmente, el ascensor se constituye como la puerta de acceso al cerro, y en toda la subida existe la posibilidad de ascenso por una escala adyacente al recorrido del ascensor.



En la agitada vereda de la calle Serrano, donde se encuentra la estación inferior del Ascensor Cordillera, se produce un remanso, ya que a ella la anteceden una pequeña plaza donde una pérgola, un farol y un lugar para sentarse indican el acceso al ascensor.
Su materialidad es liviana y sólo resalta su puerta de dos hojas de palillaje y vidriada, la que está adosada a un muro de una construcción vecina.En cuanto a su llegada al nivel superior, ésta conduce a la Plazuela Eleuterio Ramírez y muy cerca de su estación se encuentra el Museo Lord Cochrane.
La estación se encuentra inserta dentro de la calle que sube hacia el cerro, y su materialidad se mimetiza con las viviendas del sector, pues utiliza elemento típicos de las casas de los cerros de Valparaíso.


Ascensor Espíritu Santo

Fuente de información: Wikipedia


El ascensor Espíritu Santo2 es uno de los 16 ascensores que existen en la ciudad de Valparaíso, Chile. Inaugurado el 13 de septiembre de 1911,1conecta el plan de la ciudad con el cerro Bellavista,2 además de comunicar con el Museo a Cielo Abierto desde la calle Aldunate en la Plaza Victoria.1 3Fue declarado Monumento Nacional de Chile, en la categoría de Monumento Histórico, mediante el Decreto Exento n.º 866, del 1 de septiembre de1998.4
El ascensor Espíritu Santo fue inaugurado el 11 de septiembre de 1911, tras haber sido construido por Federico Page.5 Lleva ese nombre debido a su cercanía con la extinta iglesia del Espíritu Santo, que fue demolida después del terremoto de 1906.5
En agosto de 2010 se anunció que el ascensor dejaría de funcionar por problemas económicos y operativos el día 30 del mismo mes.6 Como consecuencia, los vecinos iniciaron una protesta pacífica para no perder otro histórico ascensor.6 Se dijo que el alcalde había hecho gestiones para detener la clausura de Espíritu Santo,7 pero dos días después de este anuncio, el 1 de septiembre de 2010, el ascensor no volvió a abrir.8
A partir de 2012, su mantención se encuentra a cargo del Gobierno chileno, que adquirió el funicular junto a otros nueve con el fin de restaurarlos y ponerlos en funcionamiento nuevamente.9



Su estación inferior se localiza en la calle Aldunate 1566, a una cuadra del cerro Bellavista desde la Plaza Victoria y equidistante a la calle Condell. Su estación superior da lugar a la calle Rudolph.1 Sus rieles están asentados en el mismo cerro, asegurados mediante traviesas.1
El largo total de la trama vertical es de 40 metros y llega a una cota de 30 metros de altura,2 con una pendiente de 44,4 grados y un desnivel de 46 metros.5 La capacidad es para 10 personas1 y el recorrido total es el más rápido de los ascensores de Valparaíso: 25 segundos.2 El terreno ocupado por la pendiente es de 380 m², mientras que el terreno plano es de 80 m². La estación superior ocupa 260 m² y la inferior 30 m².10


Ascensor Florida

Fuente de información: Wikupedia

El ascensor Florida2 es uno de los 16 ascensores que existen en la ciudad de Valparaíso, Chile. Inaugurado en 1906, está ubicado en el Cerro Florida, donde realiza servicio y compone un centro de concurrencia de varias calles recogidas por el plan de la ciudad.2 Fue declarado Monumento Nacional de Chile, en la categoría de Monumento Histórico, mediante el Decreto Exento n.º 866, del 1 de septiembre de 1998.3


El ascensor Florida fue inaugurado en el año 1906.4
Desde el año 2009 se encuentra detenido debido a su baja rentabilidad.5 A partir de 2012, su mantención se encuentra a cargo del Gobierno chileno, que adquirió el funicular junto a otros nueve con el fin de restaurarlos y ponerlos en funcionamiento nuevamente.6
Su estación inferior se localiza en la calle Carrera. Su estación superior da lugar a la calle Marconi, en el cerro Florida.1 Sus rieles están asentados en el mismo cerro, asegurados mediante traviesas.1



El largo total de la trama vertical es de 138 metros y llega a una cota de 50 metros de altura,2 con una pendiente de 19 grados y un desnivel de 45 metros.4 La capacidad es para 15 personas y el recorrido pasa entre dos laderas del cerro y unos cuantos muros de contención.1 El terreno ocupado por la pendiente es de 700 m², mientras que el terreno plano es de 100 m². La estación superior ocupa 180 m² y la inferior 80 m².7


Ascensor Hospital Van Buren

Fuente de información:  Wikipedia

El Ascensor del Hospital Van Buren3 es uno de los 16 ascensores que existen en la ciudad de Valparaíso, Chile. Está ubicado en el Hospital Van Buren, en la calle Colón n° 2408-2498.3 Fue declarado Monumento Nacional de Chile, en la categoría de Monumento Histórico, mediante el Decreto n.º 369, del 6 de septiembre de 2010.2



El ascensor Van Buren fue inaugurado en el año 1929, con el objetivo de trasladar pacientes y funcionarios dentro del hospital.2 Este funicular reemplazó a uno anterior, que se destruyó con el terremoto de Valparaíso de 1906.2
A finales de octubre de 2011 se inició la licitación de obras para la restauración de este ascensor,4 que había dejado de transportar pacientes hacía algunos años, a pesar de encontrarse en un estado de conservación regular.2 Estaba previsto que la restauración del funicular del hospital sirva como experimentación para otros diez,5 6 que fueron adquiridos por el Estado para su recuperación.7 Las obras, que costaron 459 millones de pesos chilenos,8 9 10culminaron el 8 de noviembre de 2012.11
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Su estación inferior se localiza en el patio central del Hospital Van Buren y su estación superior da lugar a la parte alta del edificio.12
El total de la superficie protegida alcanza los 796,03 m².2


Ascensor Larraín

Fuente de información:  Wikipedia



El ascensor Larraín2 es uno de los 16 ascensores que existen en la ciudad de Valparaíso, Chile. Inaugurado en 1906, conecta la avenida Argentina, en el plan de la ciudad,2 con el cerro Larraín.3 Fue declarado Monumento Nacional de Chile, en la categoría de Monumento Histórico, mediante el Decreto Exento n.º 866, del 1 de septiembre de 1998.4
La construcción de este funicular se inició en 1903, y su inauguración tomó lugar tres años después.1 Le debe el nombre a Juan Larraín, quien adquirió este sector a inicios del siglo XVIII, prestando su nombre además al cerro.1
El ascensor Larraín fue cerrado a mediados de 2010 debido a su baja rentabilidad, que llegó a tal punto que las ganancias no alcanzaban para cubrir sus insumos mínimos.5
A partir de 2012, su mantención se encuentra a cargo del Gobierno chileno, que adquirió el funicular junto a otros nueve con el fin de restaurarlos y ponerlos en funcionamiento nuevamente.6
Su estación inferior se localiza en la calle Coronel Reina, desde la avenida Argentina a Pedro Montt. Su estación superior se encuentra en el cerro Larraín, específicamente en la calle Hermanos Clark.2 7 Sus rieles están asentados en el mismo cerro, asegurados mediante traviesas.7 El trayecto pasa por arbustos que crecen a cada lado del cerro, en sus cimientos.7
El largo total de la trama vertical es de 68 metros y llega a una cota de 35 metros de altura,2 con una pendiente de 39,3 grados y un desnivel de 33 metros.3 La capacidad es para 12 personas.7 El terreno ocupado por la pendiente es de 800 m², mientras que el terreno plano es de 78 m². La estación superior ocupa 243 m² y la inferior 156 m².8


Ascensor Lecheros

Fuente de información: Wikipedia



El ascensor Lecheros1 es uno de los 16 ascensores que existen en la ciudad de ValparaísoChile. Su construcción comenzó en 1906 y fue inaugurado en 1908. Fue declarado Monumento Nacional de Chile, en la categoría de Monumento Histórico, mediante el Decreto Exento n.º 866, del 1 de septiembrede 1998.2
La construcción del monumento comenzó en 1906 y fue inaugurado en 1908.3 En 1985, Justo Maturana pasó a ser el dueño del ascensor al adquirir los derechos hereditarios de la propiedad. En 2007, un incendio consumió parte de la infraestructura del funicular, dejándolo inactivo. Las pérdidas materiales se estimaron en cincuenta millones de pesos. El 5 de octubre de 2012 la municipalidad de Valparaíso compró el elevador con el fin restaurarlo. El municipio estimó que el monumento volverá a funcionar para el 2014.4 5 6
Comunica el sector oriente del plan de Valparaíso con el cerro Lecheros. Su estación inferior se ubica en la calle Eusebio Lillo y su estación superior da lugar a un paseo peatonal que comunica con la calle Lecheros. El ascensor esta construido de madera cubierta con calamina. Los rieles están apoyados en el mismo cerro, afianzados por durmientes. Los mecanismos de elevación incluyeron balanzas de agua, motor a vapor y motor eléctrico.3 1
El largo del recorrido vertical es de 98 metros y alcanza una altura de 35 metros, con una pendiente de 58 grados. El terreno ocupado por la pendiente es de 480 m², mientras que en el terreno plano es de 150 m². La área de la estación superior es de 500 m².7 3



Ascensor Mariposas

Fuente de información: Wikipedia



El ascensor Mariposas2 es uno de los 16 ascensores que existen en la ciudad de ValparaísoChile. Inaugurado en 1906,3 su recorrido transcurre entre viviendas y matorrales2 y finaliza en una calle que cerca el cerro Mariposa.3 Fue declarado Monumento Nacional de Chile, en la categoría de Monumento Histórico, mediante el Decreto Exento n.º 866, del 1 de septiembre de 1998.4
El ascensor Mariposas fue inaugurado en el año 1906.1
En septiembre de 2009, el funicular dejó de funcionar junto al Florida y al Monjas debido a su pésima rentabilidad y a las pérdidas económicas que ocasionaban.5
A partir de 2012, su mantención se encuentra a cargo del Gobierno chileno, que adquirió el funicular junto a otros nueve con el fin de restaurarlos y ponerlos en funcionamiento nuevamente.6
Su estación inferior se localiza en la calle Gaspar Marín, en el plan de Valparaíso. Su estación superior da lugar al paseo Barbosa, calle secundaria del cerro Mariposas.3 Sus rieles están asentados en el mismo cerro, asegurados mediante traviesas.3
El largo total de la trama vertical es de 177 metros y llega a una cota de 60 metros de altura,2 con una pendiente de 44,4 grados y un desnivel de 46 metros.1 La capacidad del ascensor es de 10 personas,3 y su longitud de recorrido es la mayor: 160 metros aproximadamente.2 Además, es uno de los funiculares con más altura, a 80 m.s.n.m.2 El terreno ocupado por la pendiente es de 920 m², mientras que el terreno plano es de 70 m². La estación superior ocupa 290 m² y la inferior 27 m².7


Ascensor Monjas

Fuente de información:  Wikipedia



El ascensor Monjas2 es uno de los 16 ascensores que existen en la ciudad de ValparaísoChile. Inaugurado en 1912, está suspendido sobre el cerro Monjas, donde su estación alta da lugar a la calle Bianchi.3 Fue declarado Monumento Nacional de Chile, en la categoría de Monumento Histórico, mediante el Decreto Exento n.º 866, del 1 de septiembre de 1998.4
El ascensor Monjas fue inaugurado en el año 1912.1
En septiembre de 2009, el funicular dejó de funcionar junto al Florida y al Mariposas debido a su pésima rentabilidad y a las pérdidas económicas que ocasionaban.5
A partir de 2012, su mantención se encuentra a cargo del Gobierno chileno, que adquirió el funicular junto a otros nueve con el fin de restaurarlos y ponerlos en funcionamiento nuevamente.6
Su estación inferior se localiza en una pequeña puerta de la avenida Baquedano. Su estación superior se ubica en calle Bianchi, en el cerro Monjas.3Sus rieles empiezan empiezan en tierra firme para luego despegarse de la misma gradualmente hasta pasar por encima de calles que se ubican en las faldas del cerro.3
El largo total de la trama vertical es de 110 metros y llega a una cota de 45 metros de altura,2 con una pendiente de 30 grados y un desnivel de 55 metros.1 La capacidad del ascensor es de 12 personas y el recorrido tiene una duración de un minuto.3 El terreno ocupado por la pendiente es de 900 m², mientras que en el terreno plano es de 90 m². La estación superior ocupa 450 m² y la inferior 89 m².7


Ascensor El Peral

Fuente de información: Wikipedia


El ascensor El Peral es uno de los 16 ascensores que existen en la ciudad de Valparaíso, Chile. Inaugurado el 7 de diciembre de 1901,1 conecta la Plaza de Justicia —frente a la Plaza Sotomayor— en el plan de la ciudad, con el Paseo Yugoslavo, ubicado en el Cerro Alegre. Fue declarado Monumento Nacional de Chile, en la categoría de Monumento Histórico, mediante el Decreto Exento n.º 866, del 1 de septiembre de 1998.2
Fue inaugurado el 7 de diciembre de 1901, siendo sus iniciadores y ejecutores principales Fernando Edwards y Juan Naylor.1 El primer propietario del ascensor fue la Sociedad Ascensor Cerro Alegre, pasando años después definitivamente a manos de la Municipalidad de Valparaíso.3 Este ascensor fue el primero de la ciudad en contar con un motor a vapor.2 4
El ascensor El Peral fue ampliamente utilizado por las colonias extranjeras que habitaban el Cerro Alegre y el Cerro Concepción, al igual que los otros dos ascensores que conectan el plan de Valparaíso con esos cerros, los ascensores Concepción y Reina Victoria.2
El año 2012 el ascensor estuvo paralizado cerca de un mes y medio, debido a una falla mecánica en el motor, por lo que tuvo que ser reparado y reinstalado, sumado a un remozamiento de sus dos estaciones.5 Para el año 2014 se espera que sea recuperado completamente a través del Programa Puesta en Valor del Patrimonio de laSubsecretaría de Desarrollo Regional y Administrativo. 6


La estación inferior se encuentra en la plaza de Justicia, frente a la plaza Sotomayor, y la superior, en el paseo Yugoslavo del cerro Alegre, donde se ubica el Palacio Baburizza, sede del Museo Municipal de Bellas Artes de Valparaíso; el ascensor da a la fachada por la que se entra a este.2 4
El largo total de la trama vertical es de 55 metros y llega a una cota de 40 metros, con una pendiente de 45,2 grados y un desnivel de 39 metros.4


Ascensor Perdices (desaparecido)

Fuente de información: Ascensores de Valparaíso



DATOS TECNICOS.
Fecha de inauguración: 19 de septiembre de 1931.
Construido por: Cía Cº Perdices Inversiones y Ascensores S. A.
Largo: Sin antecedentes.
Cota: Sin antecedentes.
Gradiente: Sin antecedentes.
Ubicado entre los: 50 y 75 mts sobre el nivel del mar.
Tipo de motor: Eléctrico de 32 Hp.
Estación alta: Camino Cintura, altura Cerro Toro.
Estación baja: Avenida Perdices N° 442, Cerro Perdice



Ascensor Polanco

Fuente de información:  Wikipedia



El Ascensor Polanco es uno de los más especiales ascensores de Valparaíso, Chile. Es el único ascensor de los 15 de la ciudad que se mueve verticalmente, mientras el resto son de tipo funicular, pero son conocidos popularmente como ascensores.




Dentro de las particularidades de este ascensor, se tiene que su entrada baja es la boca de un túnel de 150 m de largo que conecta el único carro (originalmente eran dos carros) que asciende verticalmente 60 m, dentro del interior del cerro y luego por una torre que ofrece una vista espectacular de la ciudad. La torre se conecta con el cerro a través de un puente de 48 m de largo.



Se ubica en el Cerro Polanco, con su entrada baja en la calle Simpson en el plan y la torre sin número en su estación alta del sector El Almendral. Cuenta con una estación intermedia en la base de la torre.
Se comienza a construir en 1913, finalizándose en 1915. Fue construido por el ingeniero Federico Page y la compañía Easton Lift Company, inaugurándose en 1916.

Ascensor Reina Victoria

Fuente de información : Wikipedia



El ascensor Reina Victoria es uno de los 16 ascensores que existen en la ciudad de ValparaísoChile.1 Se construyó en 1902 y se inauguró en 1903. Fue declarado Monumento Nacional de Chile, en la categoría de Monumento Histórico, mediante el Decreto Exento n.º 866, del 1 de septiembre de 1998.2



Al ascensor se construyó en 1902 y se inauguró en 1903.3 Recibe su nombre por la reina Victoria del Reino Unido, que falleció en 1901. Los terremotos de 1971 y 1985 dañaron su estructura, por lo que permaneció cerrado por años, pero actualmente permanece activo.4 En 2012 se realizó una restauración del luego de que se cortara el cableado del monumento. Además del reemplazo de 120 metros de cableado, se construyó una cafetería para los usuarios del ascensor.5
La estación inferior se ubica en la calle Elías, la cual lleva a la plaza Anibal Pinto, en pleno plan de Valparaíso. Su diseño es traslucido, con pequeñas ventas, similar a las viviendas porteñas. La estación superior termina en una plaza, que a través de un puente, se comunica con el Paso Dimalow. En él se ubican varias construcciones de principio de siglo realizadas por los inmigrantes ingleses y alemanes que habitaron en el sector. Los rieles están apoyados en el mismo cerro, afianzados por durmientes. En el momento de su construcción el ascensor funcionaba con un sistema de balanzas de agua, pero en la actualidad funciona con un motor eléctrico.6 1
Posee el trayecto más corto, pero el de más pendiente entre los elevadores de Valparaíso. El largo del recorrido vertical es de 40 metros y alcanza una altura de 30 metros, con una pendiente de 57 grados. Posee una capacidad de diez personas.6


Ascensor San Agustín

Fuente de información:  Wikipedia


El ascensor San Agustín2 es uno de los 16 ascensores que existen en la ciudad de Valparaíso, Chile. Inaugurado en 1913,1 complementa el servicio que presta el ascensor Cordillera.3 2 Fue declarado Monumento Nacional de Chile, en la categoría de Monumento Histórico, mediante el Decreto Exento n.º 866, del 1 de septiembre de 1998.
El ascensor fue inaugurado en el año 1913 como un complemento al servicio que prestaba el ascensor Cordilleraen el muy poblado Cerro Cordillera.1 3
Estaba programado que las obras de restauración de este ascensor culminaran en marzo de 2012,5 pero tras anunciar que se entregarían en junio del mismo año,5 finalmente se terminaron en septiembre.6 7 El 23 de septiembre de 2012 se reinauguró el ascensor San Agustín con la presencia de Sebastián Piñera, Presidente de Chile.7 8


El 18 de enero de 2013, un problema sanitario ocasionó la suspensión del servicio del ascensor por diez días,9hasta el 28 del mismo mes.
Su estación inferior se localiza en la calle José Tomás Ramos, en una casa del sector ubicada al pie del cerro.2 Su estación superior da lugar a la calle Canal, al interior del Cerro Cordillera.1 Sus rieles están asentados en el mismo cerro, y el recorrido pasa por las viviendas del susodicho.1
El largo total de la trama vertical es de 51 metros y llega a una cota de 35 metros de altura,1 2 con una pendiente de 43,5 grados y un desnivel de 35 metros.